Un blog, o en español también una bitácora, es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente. El nombre bitácora está basado en los cuadernos de bitácora. Cuadernos de viaje que se utilizaban en los barcos para relatar el desarrollo del viaje y que se guardaban en la bitácora. Aunque el nombre se ha popularizado en los últimos años a raíz de su utilización en diferentes ámbitos, el cuaderno de trabajo o bitácora ha sido utilizado desde siempre.
Este término inglés blog o weblog proviene de las palabras web y log ('log' en inglés = diario). El término bitácora, en referencia a los antiguos cuadernos de bitácora de los barcos, se utiliza preferentemente cuando el autor escribe sobre su vida propia como si fuese un diario, pero publicado en la web (en línea).
Habitualmente, en cada artículo de un blog, los lectores pueden escribir sus comentarios y el autor darles respuesta, de forma que es posible establecer un diálogo. No obstante es necesario precisar que ésta es una opción que depende de la decisión que tome al respecto el autor del blog, pues las herramientas permiten diseñar blogs en los cuales no todos los internautas -o incluso ninguno- puedan participar. El uso o tema de cada blog es particular, los hay de tipo personal, periodístico, empresarial o corporativo tecnológico, educativo (edublogs), políticos, etc.
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26 sept 2009
16 sept 2009
EL BAILE NACIONAL

La cueca es un baile de pareja suelta, en el que se representa el asedio amoroso de una mujer por un hombre. Los bailarines, que llevan un pañuelo en la mano derecha, trazan figuras circulares, con vueltas y medias vueltas, interrumpidas por diversos floreos. Es la danza nacional oficial de Chile y bailada en el oeste de América del Sur, desde Bolivia, como danza típica, hasta Argentina y Colombia, teniendo distintas variedades según las regiones y las épocas.
A pesar de estar presente en gran parte de la historia de Chile, recién en el año 1979 se oficializó la Cueca como danza nacional. Si bien su origen no está totalmente definido, existen varias teorías sobre ella,[6] dentro de las que se consideran posibles influencias amerindias, españolas, africanas e incluso árabes, teniendo su origen o inspiración entre la familia de bailes sudamericanos denominada zamba, danza que nació durante la colonia en el Virreinato del Perú. La zamacueca ("zamba clueca") tenía gran semejanza con la jota aragonesa, así como con el fandango, aunque con fuertes influencias africanas y amerindias (la zamba es la mujer mestiza negro/amerindio).
En Chile, la cueca se desarrolló adquiriendo características propias. Así, según la ubicación geográfica, la cueca presenta algunas diferencias y por eso se pueden distinguir dos claras variaciones de la cueca tradicional:
La cueca nortina: cuyo principal cambio es que la música sólo es tocada, no cantada, con trompetas, tubas, bombo y cajas.
La cueca chilota: cuya principal diferencia radica en que los pasos son más cortos y además la voz del cantante tiene más importancia sobre el sonido de los instrumentos.
En Chile existen otros estilos de este baile, como por ejemplo:
Cueca brava
Cueca campesina
Cueca cómica
Cueca criolla
Cueca larga
Cueca porteña
Cueca robada
Cueca valseada
También es importante mencionar algunas danzas derivadas de la cueca, llamadas "variantes". Entre estas tenemos:
La Cardita
La Cueca ligera
La Ingeniera
La Porteña (no confundir con cueca porteña)
El Perseguidor (variante de Porteña)
Algunas de las cuecas más conocidas en Chile son:
Aló, aló (Mario Catalán)
Chicha de Curacaví (Petronila Orellana, 1885-1963)
El guatón Loyola (Alejandro Gálvez - Petronila Orellana)
El Marinero (Segundo Zamora, 1915-1968)
Esa chiquilla que baila (Rosa Vasconcelos)
La consentida (Jaime Atria, 1919-1984)
La huillincana (Liborio Bórquez, Cuncuna)
La rosa con el clavel (Jorge Martínez)
La Violeta y la Parra (Jaime Atria)
Adios Santiago Querido (Segundo Zamora)
Los lagos de Chile (Petronila Orellana)
En su versión más difundida, la de la zona central de Chile, los instrumentos tradicionalmente empleados para tocar cueca son: guitarra, arpa, guitarrón, charango, pandero, tormento, chadiana, acordeón y, a veces, la vihuela.
¿Cómo bailar la Cueca?
La coreografía de la cueca se baila sobre un círculo imaginario ya que está conformada por movimientos circulares como el movimiento de media luna (semicírculos de ida y vuelta al puesto), giro en el puesto y cambio de puesto con la pareja. Durante este baile existe un juego de coqueteo entre el hombre y la mujer, en donde ella es continuamente cortejada por el hombre.
LA FLOR NACIONAL

El copihue: la flor inspirada en la historia de un amor imposible
Perenne, trepadora y de hojas largas... Así es la flor nacional de Chile.
La leyenda dice que su nombre nace de una trágica historia de amor entre jóvenes mapuches de tribus rivales.
A nuestra flor nacional se le puede encontrar desde Valparaíso a Osorno, enredada sobre matorrales y colgando de árboles en zonas húmedas. Claro que también puede cultivársele en interiores, eso sí que en lugares donde no reciba directamente la luz del sol y tenga una adecuada ventilación durante los días que hace más calor.
El copihue es una flor autóctona chilena, que florece desde el verano hasta finales del otoño. Esta planta puede alcanzar alturas superiores ¡a los 10 metros!.
Tiene tallos retorcidos, leñosos, flexibles, pero resistentes. Las hojas son de forma oval y muy duras, de tonos verde oscuro por fuera y más claros en su interior.
Perenne, trepadora y de hojas largas, da una flor con forma de campana, carnosa, con 6 pétalos (3 internos y 3 externos) y 6 estambres. Puede llegar a medir hasta 15 centímetros de largo y 10 de ancho en su parte inferior.
Perenne, trepadora y de hojas largas, da una flor con forma de campana, carnosa, con 6 pétalos (3 internos y 3 externos) y 6 estambres. Puede llegar a medir hasta 15 centímetros de largo y 10 de ancho en su parte inferior.
Los colores de esta flor son variables. Van desde el blanco pasando por el marfil, el rosado suave y el rojo frambuesa, hasta el bordó claro.
Crece en bosques oscuros donde hay mucha humedad y demora alrededor de 10 años en florecer. Por su lentitud y por la continua depredación a que está sometida, fue declarada "especie protegida" por la Ley de Bosques, ya que se encuentra en peligro de extinción.
En lengua mapuche al copihue se le llama "Copiu", y en medicina popular la raíz del copihue se emplea contra enfermedades venéreas, gota y reumatismo.
En lengua mapuche al copihue se le llama "Copiu", y en medicina popular la raíz del copihue se emplea contra enfermedades venéreas, gota y reumatismo.
De acuerdo a la cultura mapuche, esta es la historia del copihue...
( recogida por el escritor Oscar Janó)
Hace muchos años, cuando en Chile la tierra de Arauco era habitada por pehuenches y mapuches, vivía una hermosa princesa, llamada Hues, y un vigoroso príncipe pehuenche, cuyo nombre era Copih.
Pero, lamentablemente, sus tribus estaban enemistadas a muerte. El mayor de los problemas era que Copih y Hues se amaban y para verse sólo podían encontrarse en lugares secretos de la selva. Sin embargo, un día los padres de ambos se enteraron y se enfurecieron... y no se quedaron de brazos cruzados.
Copiñiel, el jefe de los pehuenches y padre de Copih, y Nahuel, jefe mapuche y padre de Hues, se fueron cada uno por su lado hasta la laguna donde ambos enamorados se encontraban.
El padre de Hues, cuando vió a su hija abrazándose con el pehuenche, arrojó su lanza contra Copih y le atravezó el corazón. Tras esto, el príncipe pehuenche se hundió en las aguas de la laguna. El jefe Copiñiel no se quedó atrás e hizo lo mismo con la princesa, la que también desapareció en las aguas de la laguna.
Ambas tribus lloraron por mucho tiempo. Y cuando pasó un año, los pehuenches y mapuches se reunieron en la laguna para recordarlos. Llegaron de noche y durmieron en la orilla.
Al amanecer, vieron en el centro de la laguna un suceso inexplicable. Del fondo de las aguas surgían dos lanzas entrecruzadas. Una enredadera las enlazaba, y de ella colgaban dos grandes flores de forma alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve.
Copiñiel, el jefe de los pehuenches y padre de Copih, y Nahuel, jefe mapuche y padre de Hues, se fueron cada uno por su lado hasta la laguna donde ambos enamorados se encontraban.
El padre de Hues, cuando vió a su hija abrazándose con el pehuenche, arrojó su lanza contra Copih y le atravezó el corazón. Tras esto, el príncipe pehuenche se hundió en las aguas de la laguna. El jefe Copiñiel no se quedó atrás e hizo lo mismo con la princesa, la que también desapareció en las aguas de la laguna.
Ambas tribus lloraron por mucho tiempo. Y cuando pasó un año, los pehuenches y mapuches se reunieron en la laguna para recordarlos. Llegaron de noche y durmieron en la orilla.
Al amanecer, vieron en el centro de la laguna un suceso inexplicable. Del fondo de las aguas surgían dos lanzas entrecruzadas. Una enredadera las enlazaba, y de ella colgaban dos grandes flores de forma alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve.
Así, las tribus enemistadas comprendieron lo que sucedía. Se reconciliaron y decidieron llamar a la flor copihue, que es la unión de Copih y de Hues. Ésa es la historia de nuestra flor nacional.
HIMNO NACIONAL

El primer Himno Nacional chileno data de 1819, cuando el gobierno decretó, el 19 de julio, encargar la creación de una música y un texto que sirvieran para este fin.
El compositor Manuel Robles y el poeta Bernardo de Vera y Pintado cumplieron con este cometido y su Canción Nacional se estrenó el 20 de agosto de 1820 en el teatro de Domingo Arteaga, en Compañía esquina de Plazuela O'Higgins, aunque según otros historiadores, ya se había tocado y cantado en las fiestas de septiembre de 1819.
El compositor Manuel Robles y el poeta Bernardo de Vera y Pintado cumplieron con este cometido y su Canción Nacional se estrenó el 20 de agosto de 1820 en el teatro de Domingo Arteaga, en Compañía esquina de Plazuela O'Higgins, aunque según otros historiadores, ya se había tocado y cantado en las fiestas de septiembre de 1819.
El primer número de periódico "Las Bellas Artes", del 5 de abril de 1869, señala que entre los profesores que componían la orquesta de la primera compañía lírica que vino a Chile, conocida con el nombre de la Compañía Scheroni, debía mencionarse a Manuel Robles, chileno. Era este un violinista notable por la facilidad de su ejecución y buen estilo, sin embargo no tuvo buenos modelos que imitar. Lo que lo hace justamente célebre es que fue el autor de la Canción Nacional chilena, que se cantó desde 1820 hasta que fue suplantada por la que envió a Chile Mariano Egaña, estando de Ministro Plenipotenciario en Inglaterra, en el año 1828.
Cuenta la historia que la canción de Robles se acostumbraba a cantar todas las noches que había función en el teatro Arteaga. Al principio, todo el mundo se ponía de pie. O'Higgins y Freire la escuchaban con respeto y llenos de emoción, porque más de una vez marcharon a la victoria a sus sones.
La costumbre de cantarla siempre que había teatro fue desapareciendo poco a poco, hasta que al fin se ordenó que sólo se cantase en el aniversario de la patria.
La costumbre de cantarla siempre que había teatro fue desapareciendo poco a poco, hasta que al fin se ordenó que sólo se cantase en el aniversario de la patria.
El doctor Bernardo Vera, tan conocido en la historia de la independencia, fue el autor de los valientes versos que se cantaban con la música de Robles.
Cuando en 1867 ya se consideraba perdido el documento histórico que este himno constituía, José Zapiola declaró que él recordaba la letra y la música y podía reescribirlas, trabajo que le tomó un año y que quedó terminado el 15 de octubre de 1968, resucitando para siempre el himno de Robles.
Este primer himno se cantó hasta 1828, cuando fue reemplazado por el Himno Nacional que actualmente se canta.
Primer Himno Nacional de Chile
Con que Chile en tus aras juró;
Que a la tumba serás de los libres
O el asilo contra la opresión.
Ciudadanos, el amor sagrado
Ciudadanos, el amor sagrado
De la Patria, os convoca a la lid;
Libertad es el eco de alarma;
La divisa, triunfar o morir.
El cadalso o la antigua cadena
El cadalso o la antigua cadena
Os promete el antiguo español;
Arrancad el puñal al tirano;
Quebrantad ese cuello feroz.
Habituarnos quisieron tres siglos
Habituarnos quisieron tres siglos
Del esclavo a la suerte infeliz,
Que el sonar de sus propias cadenas
Más se aprende a cantar que a gemir.
Pero el fuerte clamor de la Patria
Pero el fuerte clamor de la Patria
Ese ruido espantoso acalló,
Y las voces de la Independencia
Penetraron hasta el corazón.
Ciudadanos, la gloria presida,
Ciudadanos, la gloria presida,
De la Patria, el destino feliz,
Y podrán las edades futuras
A sus padres así bendecir.
Venturosas mil veces las vidas
Venturosas mil veces las vidas
Con que Chile su vida afianzó
Si quedare un tirano, su sangreDe los héroes escriba el blasón.
Segunda versión
El segundo Himno Nacional chileno fue compuesto por el compositor español Ramón Carnicer, cuando éste se encontraba exiliado en Inglaterra debido a sus ideas liberales.
Mariano Egaña, Ministro de Chile en Londres, haciéndose eco de las críticas que recibía por ese entonces la canción de Robles, solicitó a Carnicer la composición de un nuevo himno, sobre el mismo texto de Bernardo de Vera.
El músico español debe haber escrito esta obra hacia 1827, fecha en que regresó a Barcelona, y su himno se estrenó en Santiago, en el teatro de Arteaga, el 23 de diciembre de 1828, en un concierto de la Sociedad Filarmónica que incluyó, además, la Canción Nacional de Robles y obras de Isidora Zegers y otros compositores.
Años después, en 1847, el Gobierno de Chile encargó al joven poeta Eusebio Lillo un nuevo texto que reemplazara el encendido poema anti-español de Vera y Pintado, el que, luego de ser analizado por Andrés Bello, conservó la estrofa del coro original ("Dulce patria, recibe los votos...).
Tanto en himno de Carnicer como el texto de Lillo debieron vencer una fuerte resistencia popular antes de imponerse sobre sus antecesores.
La versión definitiva
La letra tenía duras palabras contra los españoles, por lo que una vez pasado mucho tiempo el fragor de la independencia, los españoles residentes en Chile empezaron a protestar por aquellos versos xenófobos. Como el Estado chileno ya había normalizado relaciones con España, una nueva versión de la letra le fue encargada en 1847 al joven poeta chileno Eusebio Lillo. Llevada la nueva letra ante el escritor y filólogo de origen venezolano Andrés Bello, éste la aprobó, excepto en la sección del coro, que decía:
Libertad, invocando tu nombre,la chilena y altiva naciónjura libre vivir de tiranosy de extraña, humillante opresión
Como se censuró su coro, y Lillo se consideraba incapaz de superar el original, se quedó con el anterior. El texto completo de la letra es la que sigue, pero sólo son oficiales el coro y la quinta estrofa.
Coro
Dulce Patria, recibe los votosCon que Chile en tus aras juróQue o la tumba serás de los libresO el asilo contra la opresión
I
Ha cesado la lucha sangrienta;
ya es hermano el que ayer invasor;
de tres siglos lavamos la afrenta
combatiendo en el campo de honor.
El que ayer doblegábase esclavolibre al fin y triunfante se ve;
libertad es la herencia del bravo,
la Victoria se humilla a sus pies.
II
Alza, Chile, sin mancha la frente;
conquistaste tu nombre en la lid;
siempre noble, constante y valientete encontraron los hijos del Cid.
Que tus libres tranquilos coronena las artes, la industria y la paz,
y de triunfos cantares entonenque amedrenten al déspota audaz.
III
Vuestros nombres, valientes soldados,
Que habéis sido de Chile el sostén,
nuestros pechos los llevan grabados;
Los sabrán nuestros hijos también.
Sean ellos el grito de muerte
que lancemos marchando a lidiar,
y sonando en la boca del fuerte
hagan siempre al tirano temblar.
IV
Si pretende el cañón extranjero
nuestros pueblos osado invadir;
desnudemos al punto el acero
y sepamos vencer o morir.
Con su sangre el altivo araucano
nos legó por herencia el valor;
y no tiembla la espada en la mano
defendiendo de Chile el honor.
V
Puro, Chile, es tu cielo azulado,
puras brisas te cruzan también,
y tu campo de flores bordado
es la copia feliz del Edén.
Majestuosa es la blanca montaña
que te dio por baluarte el Señor,
Y ese mar que tranquilo te baña
te promete futuro esplendor.
VI
Esas galas, ¡oh, Patria!, esas flores
que tapizan tu suelo feraz,
no las pisen jamás invasores;
con tu sombra las cubra la paz.
Nuestros pechos serán tu baluarte,
con tu nombre sabremos vencer,
o tu noble, glorioso estandarte,
nos verá combatiendo caer.
Gobierno militar y tercera estrofa
Durante el gobierno de Augusto Pinochet se agregó a la versión cantada la tercera estrofa de la letra de Eusebio Lillo, que comienza "Vuestros nombres, valientes soldados". El hecho de cantar o no esta tercera estrofa se convirtió para muchos en una expresión de apoyo o rechazo al régimen militar. Con la democracia plena en 1990, se volvió a la versión oficial anterior de una sola estrofa.
Ciertos sectores, fundamentalmente partidarios de Augusto Pinochet y militares, continúan usando esta tercera estrofa en la interpretación del himno para sus reuniones.
EL ESCUDO NACIONAL

El nacimiento de este emblema se remonta al año 1832 cuando con la firma del entonces Presidente de la República, José Joaquín Prieto, y su ministro Joaquín Tocornal, se envió el proyecto al Congreso que establecía la existencia y las características del Escudo Nacional, que se aprobaría recién dos años más tarde: el 24 de junio de 1834.
Presenta los mismos colores de la bandera, los que cortan en dos campos el fondo figurativo central. El tono azul se encuentra en el superior, el rojo en el inferior y la estrella blanca en el centro del fondo.
Sobre el fondo figurativo se ilustra un penacho o plumaje tricolor: azul, blanco y rojo, y por soportes lleva un Huemul a la derecha y un Cóndor a la izquierda, cada uno con una corona naval dorada.
El lema: "Por la razón o la fuerza" fue incorporado en 1920 al Escudo Nacional. Y finalmente, el 18 de octubre de 1967, por Decreto Supremo se especificaron en forma definitiva las características de nuestro actual Escudo, al que se lo reconoce como emblema patrio.
Sobre el fondo figurativo se ilustra un penacho o plumaje tricolor: azul, blanco y rojo, y por soportes lleva un Huemul a la derecha y un Cóndor a la izquierda, cada uno con una corona naval dorada.
El lema: "Por la razón o la fuerza" fue incorporado en 1920 al Escudo Nacional. Y finalmente, el 18 de octubre de 1967, por Decreto Supremo se especificaron en forma definitiva las características de nuestro actual Escudo, al que se lo reconoce como emblema patrio.
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